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Monthly Archives: febrero 2013

elearning

Por Carmen Durán

Durante mucho tiempo estuvimos acostumbrados a que un libro debía leerse de principio a fin, pues de no hacerlo así, adquiríamos un conocimiento incompleto, ya que sólo en ellos se encontraba la información que deseábamos descubrir, eran para nosotros la única fuente de conocimiento.

A partir del surgimiento del Internet y de las nuevas tecnologías, se ha roto con este paradigma, pues ahora es el mismo lector quien dirige el rumbo de su investigación y la manera de obtener el conocimiento, incluso decide qué cosas desea conocer y cuáles le parecen irrelevantes; lo cual logra mediante lo que se ha definido como hipertexto.

Roland Barthes “describe un ideal de textualidad que coincide exactamente con lo que se conoce como hipertexto electrónico, un texto compuesto de bloques de palabras (o de imágenes) electrónicamente unidos en múltiples trayectos, cadenas o recorridos en una textualidad abierta, eternamente inacabada…”, este hipertexto electrónico permite dar el salto de un texto escrito o audiovisual a otro, de manera que una idea nos lleva a otra que tiene relación con la primera.

Michael Foucault concibe el texto en forma de redes y nexos, y bajo esta idea podemos considerar que incluso en los libros impresos existía el hipertexto aunque no con esa denominación, pues se hacía presente cuando el lector que realizaba una investigación, acudía en busca de las referencias citadas en su primera fuente de consulta, para acudir a una segunda, tercera y así sucesivamente, ya que los mismos pies de página funcionan como hipertexto.

Vale la pena mencionar que hipertexto es una expresión acuñada por Theodor H. Nelson y hace referencia a un “tipo de texto electrónico, una tecnología informática radicalmente nueva y, al mismo tiempo, un modo de edición”, bajo lo que él mismo señala como “una escritura no secuencial”, lo que posibilita que el lector dirija la lectura, tal como lo hemos mencionado, ya que es él quien decide hasta dónde lee y qué otras fuentes irá consultando según sus intereses.

Si bien en el ciberespacio encontramos todo tipo de información, la construcción del conocimiento se hace más completa bajo la consideración de que la hipermedia “extiende la noción de texto hipertextual al incluir información visual, sonora, animación y otras formas de información”.

Para poder un ejemplo de hipermedia, podemos utilizar a las redes sociales, particularmente el caso del Facebook, ya que en él constantemente estamos dando saltos de una información a otra, porque se le presenta al usuario una serie de imágenes e historias relacionadas con personas que él ha señalado como sus “amigos”, permitiéndole ver el perfil de cada uno de ellos. Es así que puede ver sus fotografías, leer sus historias, conocer cuáles son las amistades de sus amigos y todo de una manera sencilla y rápida, ya que el hipertexto facilita que al dar click en una imagen pueda llegar al muro de alguien más o con dar click en un nombre, el usuario podrá enterarse de las últimas actividades de los miembros de la comunidad virtual que ha formado para sí.

“En todos los sistemas de hipertexto, el lector puede escoger su propio centro de investigación y experiencia. Lo que este principio significa en la práctica es que el lector no queda encerrado dentro de ninguna organización o jerarquía”, concluye George P. Landow en su obra Hipertexto: la convergencia de la teoría crítica, contemporánea y la tecnología.

Esta forma en que se construye el conocimiento, es muy parecida a cómo trabaja nuestro cerebro, ya que éste requiere de la asociación de ideas, es por ello que por ejemplo, cuando dos personas están platicando de un tema, al mencionar una idea o experiencia, se da el giro a la conversación para comenzar a platicar de un segundo aspecto, lo cual se convierte en un entretejido de ideas a las que se llegó por el camino de la asociación. Esto mismo sucede con el hipertexto, que hoy en día permite que cada persona construya por sí mismo el conocimiento, según él mismo lo quiera dirigir, lo cual ha derivado en una reconfiguración radical de la práctica de la lectura e incluso de la escritura.

Por poner otro ejemplo, puedo pensar cuando un estudiante se encuentra haciendo una tesis, la cual hace varias décadas implicaba tener qué ir a la biblioteca y buscar físicamente los libros, teniendo que revisarlos prácticamente por completo, para saber si retomaban el aspecto que interesa para la investigación, en cambio, ahora el ciberespacio posibilita el ahorro de tiempo no sólo en desplazamiento sino también en las búsqueda, porque al teclear las palabras clave, el estudiante podrá encontrar definiciones, autores, sus obras y aportaciones, que les llevará a adentrarse en el tema, ampliando su horizonte de conocimiento, lo cual implicará realizar un ejercicio de reflexión y reconstrucción sobre lo investigado, para poder cubrir sus intereses de investigación.

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hipertexto_edit

Por Erika C. Arteaga

Si usted ha leído o ha entrado en la dinámica de una lectura hipertextual sabe que cuando emprende el camino, la ruta no está marcada, ahora se ramifica, se bifurca entre una lógica de búsqueda y una ilógica de curiosidad. Visto desde los ojos del creador, del escritor, ya existen muchas maneras para transmitir un mensaje al receptor, muchas, pero lo importante es que existen otras tantas para contextualizar, para encausar, para marcar tendencias, para guiar. Esto qué es: Una de las ventajas del hipertexto es que el autor abre múltiples posibilidades para que su texto sea comprendido como él quiera o haya planeado, a través de imágenes, sonidos, vínculos, y referencias con-forma su texto. Creemos que hay cierta libertad cuando estamos antes el texto (lexia) y nos remitimos a donde consideremos útil o llamativo, pero no nos damos cuenta que el mismo autor dotó del marco para no salirnos de su texto; los con-textos que puso dentro ya están marcados, dicen la ruta que quiere que tomemos para comprender su postura. ¿Dónde está la libertad de lectura?, ¿Se sueltan la mano en algún momento? cada dinámica de elección de ruta le da un sentido distinto, no se puede ver con los ojos del creador, del escritor. Podemos decir que mientras más rutas, mejor comprensión pero esto no asegura que se le de el mismo sentido.

George Landow, aludiendo a Barthes en su texto El hipertexto y la teoría crítica nos menciona que  El hipertexto difumina las fronteras entre lector y escritor” porque el lector se realiza como productor de texto, del nuevo sentido de la obra. Esto obviamente demanda nuevas tendencias de lectura, muchos han deparado ahí, en el cambio de percepción de la lectura, de las preferencias de lo impreso por encima de lo digital – o viceversa-  pero hay que considerar lo que Vennevar Bush señala en el mismo texto de Landow, “el número de publicaciones ya hábía ‘crecido mucho más allá de nuestra capacidad de aprovechar realmente la información acumulada'” y lo peor, el hecho de almacenar, ordenar y etiquetar la información podría problematizar la búsqueda de información. Estamos entonces no sólo en el cambio o demanda de nueva dinámica de la lectura y percepción de esta, sino también de hábitos de clasificación, de almacenaje, ordenamiento, búsqueda, comunicación y por supuesto de compartir dicha información.

En una nota publicada por el sitio Rusia Hoy, Henrike Schmidt pone como ejemplo lo que en Rusia están por publicar de manera electrónica, una obra  literaria basada en El idiota de Dostoievski. En su nota, Schmidt comenta del gusto y disgusto por los nuevos formatos para llegar al lector, en este caso el hipertexto. Segú él la vieja tendencia de tener el libro físico en las manos le gana a lo digital, a la pantalla. También señala que “los lectores podrían escoger los hilos narrativos que querían seguir en una novela mediante un simple clic y, de este modo, crear argumentos distintos” pero, volviendo al debate del inicio, qué tan libre puede ser esa elección.

Pierre Machery, en el texto ya citado, describe esta red como un complejo sistema de relaciones, la novela se vuelve literalmente alusión, repetición y continuación de algo que sólo entonces empieza a parecerse a un mundo inagotable”, en donde también se deben considerar los dispositivos para transportar, compartir, clasificar, etcétera de la información.

Los alcances del hipertexto entonces trae consecuencias tanto cognitivas como políticas e ideológicas ante el negocio y cambio de percepción de un mensaje. Las naciones deben invertir grandes cantidades de dinero en enseñar a sus ciudadanos a consumir estos productos, además de dar prioridad de llevar redes a los no contemplados, a las comunidades que apenas sabes leer-escribir de manera convencional o tradicional.

El artículo ruso pone de ejemplo dos hipertextos (sugeridos en esa nación)  los cuales resultaron decepcionantes para los consumidores y es que con el mote de HIPER-texto o HIPER-media se nos vende ya un paradigma que sugiere otra experiencia sensitiva, cuando no se saca provecho viene la desilusión y esto es un lastre con el que deberá cargar el hipertexto para siempre. ¿ O usted qué opina?

http://rusiahoy.com/cultura/2013/02/01/libro_o_pantalla_24499.html