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Monthly Archives: marzo 2013

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http://www.cyberculturegallery.com/

Actualmente la  Cibercultura es entendida  como un amplio campo de estudio que aborda las relaciones y transformaciones entre la tecnología y las sociedades contemporáneas, esto es, como las personas hacen uso de dispositivos electrónicos, redes sociales como Facebook, o bien escriben sobre  los temas de su interés   en sitios virtuales  como los Blogs (diarios electrónicos).

La Cibercultura se interesa por conocer los cambios en las formas de interacción, comunicación y organización que dan paso a grandes discusiones acerca de si es posible que surjan intercambios en ambas direcciones, ósea, desde los aportes tecnológicos y sus modificaciones en los comportamientos grupales e individuales, así como en los roles sociales, hasta la influencia de los mismos usuarios en la reconfiguración y adaptación tecnológica.

Cabe recordar que el concepto de  ciberespacio surge a mediados de los ochenta (1) y dio paso al fenómeno New Medias, término que actualmente conjunta a los medios de comunicación digital, y el periodismo fue el principal exponente en la red a través de las publicaciones del Wall Street Journal, del cual se denominó periodismo interactivo digital.

Con la llegada de los años noventa surge el fenómeno de las comunidades virtuales y el concepto On Line, el boom del espacio moderno otorga al mundo una nueva herramienta de creación, construcción y empoderamiento.

“Para 1993, muchas empresas estadounidenses se habían apercibido de la necesidad de ofrecer periódicos electrónicos en línea, diseñados para ser más atractivos y más interactivos. El primer diario que lanzó una versión integral fue The Chicago Tribune, en 1992, a través de America OnLine.(2)

A finales del siglo pasado y hasta nuestros días, las interacciones, accesos, discursos,   plataformas, interfaces, por mencionar unos cuantos, dan paso a la transdisciplinariedad de estudios culturales, sociales (incluyendo económicos y políticos, entre otros)  y tecnológicos, permitiendo a los diferentes grupos ideológicos encontrar puntos de interés con usuarios que comulgan e interactúan con las causas, a través de medios digitalizados que ofrecen nuevos modos de percepción.

La era del Papel 

Tal es el impacto de estos medios que desde hace algún tiempo en algunas universidades a nivel mundial han integrado planes de estudio orientados a los medios digitales, como las de alto perfil  que imparten Maestrías en área del ciberperiodismo.

Un ejemplo lo encontramos en las Memorias de la Primer Jornada Iberoamericana “La enseñanza del ciberperiodismo en las facultades de la comunicación”:

 http://www.gabinetecomunicacionyeducacion.com/ciberperiodismo/memorias-de-la-i-jornada-iberoamericana-%E2%80%9Cla-ensenanza-del-ciberperiodismo-en-las-fac

 El ciberperiodismo es definido por la catedrática Ana Zalcberg (3) como un vehículo comunicativo, el cual presenta  una serie de características tales como Multimodalidad   (convergencia tecnológica), Actualización (nueva temporalidad mediática) e Interactividad (niveles de comunicación entre usuarios).

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Hasta qué punto entonces la tecnología y la cultura han influido en las características del periodista hasta llevar a la evolución al ciberperiodista y cómo repercute en la denominada era de la información. La Cibercultura permite construir nuevos espacios multimedia que rompen con la linealidad del medio convencional por una pluralidad mediática.

Finalmente ha dado la tarea de estructurar los medios digitales donde el ciberperiodista y el usuario aprendan sobre el manejo y validación de fuentes de información y producción de contenidos informáticos.

 

Autor: Sharon S. Villanueva

 

(1)   Rueda Ortiz. Cibercultura: metáforas, prácticas sociales y colectivas en red.

http://biblioteca.clacso.edu.ar/ar/libros/colombia/iesco/nomadas/28/01-cibercultura.pdf

(2)  Díaz Noci y Meso Ayerdi. Desarrollo del periodismo electrónico. Recuperado de:

http://www.elprofesionaldelainformacion.com/contenidos/1998/diciembre/desarrollo_del_periodismo_electronico.html

(2)   Zalcberg A. El ciberperiodismo. Recuperado de:

 

 

 

 

En el contexto de las actividades del Congreso Arquine, de arquitectura, el reconocido cineasta inglés Peter Greenaway dio una charla en la Cineteca Nacional, para acompañar la proyección de sus tres cortometrajes más recientes, titulados La última cena,Las bodas de Caná y Bombas atómicas.

 

Los dos primeros son de la serie de cortos denominada Nueve pinturas clásicas revisitadas, en los que el cineasta vincula la pintura al cine. Otro de los cortos aborda el alto nivel armamentista que hay en el mundo, en el que se refleja el trabajo de Greenaway como artista visual.

NOTA COMPLETA DEL PERIÓDICO LA JORNADA AL FINAL DE ESTA PÁGINA

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13 de marzo de 2013

http://www.jornada.unam.mx/2013/03/14/espectaculos/a08n1esp

El ser humano ha tenido una relación con la tecnología que le ha sido complicado definir. Dicha relación estriba en mirar la tecnología como parte de la cultura misma o verla por separado. En la discusión del ámbito de cómo definir la tecnología, es un acierto colocarla dentro de la esfera de lo humano, si en el intercambio median los sentidos y la experiencia. La tecnología puede ser un objeto, pero también es una ley, un método y una receta. Es difusa la línea entre tecnología-objeto y tecnología-cultura. La tecnología puede ser objeto e idea de la inventiva humana, sin atender las necesidades y en un esquema puro separado de lo estrictamente natural. Un hueso o una piedra, pueden ser tecnología en manos de un ser humano que lo utiliza para desgarrar la carne, sin embargo, la vocación tecnológica consiste en inventar, en la creación constante, a riesgo de ser una sociedad meramente instrumental, en donde habría que acotar el término. Las sociedades se convierten en tecnológicas en cuanto la innovación transforma la técnica en tecnología, la magia y el mito en ciencia. Más allá del determinismo tecnológico o una visión más amplia del concepto, la representación de lo tecnológico forma parte de cómo concebimos y nos relacionamos con la tecnología; por tanto, la representación de lo tecnológico a través del arte, el cine, las expresiones cotidianas y las visión de los medios de comunicación, son parte misma del fenómeno que llamamos tecnología.

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Si en un inicio la tecnología se vinculó al animismo y la religión, las representaciones de esa época concuerdan con una visión del hombre como sujeto teleológico, en donde la fuente del poder emana de entidades superiores. La tecnología era creación de los dioses y muchas veces hubo que robarlas de la casa divina. Así, el semi-dios Prometeo tuvo que robar el fuego para ayudar e impulsar la raza humana, a riesgo de su propia salud; las representaciones de lo tecnológico rondan en la relación y suficiencia de los dioses, lo que los hombres puedan obtener de la ayuda divina. Se crean dioses de la fertilidad, de las armas,  de los oficios, en suma de lo que necesita el ser humano para vivir y progresar. El animismo no solo explica sino le da sentido a nuestra relación con las cosas. Tomada la idea de John Dewey, si en la antigüedad no existía el arte-por-el-arte, tampoco debía existir la tecnología-por-la-tecnología, habría que ser comprendida dentro de un contexto de grupo, de sociedad organizada, como el caso de la culturas pre-helénicas y helénicas, el mundo pre-colombino y el antiguo oriente.

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En épocas posteriores, a través de la idea de un solo dios, la representación de lo tecnológico se muestra con el esfuerzo por librar la penurias del mundo. Expulsado de un paraíso original, el ser humano lucha por la sobrevivencia; para lograrlo se vale inventar. La innovación puede ser vista como don e inspiración del poder divino, como benevolencia ante el reto. Aunque se rescata el concepto de individuo, la representación de lo tecnológico en el medievo esta mediada por la idea de dios y sus designios. La inspiración y la innovación está dada por dios en sus agentes. Las representaciones muestran a dios dando y eligiendo. La tecnología es poco diferenciada de lo extraordinario a pesar de que es parte fundamental de la vida cotidiana; se usa para arar, para moler el grano, para hacer un vestido y construir una casa. Pero nadie sabe quien inventó las cosas, parece ser que simplemente aparecen y se integran a la vida cotidiana. La experiencia tecnológica cambia entre clases pero las diferencias no son muchas. La tecnología no es vista separadamente sino como acción de la vida cotidiana y la innovación como lo extraordinario. Los inventos y artífices que no tienen una explicación simple pueden ser magia o alquimia, o motivo del diablo.

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El racionalismo, la categorización de las cosas y la creación de la ciencias, trajo un cambio en la representación de lo tecnológico. Se convierte en instrumento de poder para el progreso, tanto personal como social. En la medida en que la revolución industrial establece sus postulados, se inicia un camino hacia la tecnologización de la sociedad que va acorde a la idea de progresar; las cosas tienen que ser mejores, más rápidas, más fuertes y más altas, tienen que tener un propósito, tienen que ser útiles, en el sentido del uso y del lucro. La ciencia, que en su origen filosófico era la búsqueda del conocimiento, se une a la tecnología. Es el momento en que se distingue la relación de lo tecnológico con la cultura, pues se puede decir que siempre ha existido desde que el ser humano lo es. Los medios de comunicación,  como parte de la cultura, se han encargado de llevar la pauta en la construcción de la representación de lo tecnológico en la imagen de la vida cotidiana. Como la cultura misma, en la representación de lo tecnológico, se comparten los miedos, los aciertos, las fobias sociales, las tendencias, la moda, la búsqueda del sentido y la disrupción. Desde el mítico golem de los hebreos, que puede ser entendido desde la idea del poder de la máquina, pasando por la historia de Frankenstein y el mundo apocalíptico de The Matrix o el mago de Oz, lo que reflejamos en la representación de la tecnología, es lo mismo que representamos en la cultura de las demás cosas, a través de la ventana, filtro y caleidoscopio de los medios de comunicación. Pensamos que estamos en la época de la tecnología-por-la-tecnología misma, como rasgo de la modernidad, pero parece ser, aparenta, que no puede desligarse la tecnología de la cultura misma por la relación intrínseca para nuestra sobrevivencia, lo que cambian son las representaciones, la forma en que concebimos y damos sentido a esa relación.

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Por: Ana Laura García Flores.

Con el desarrollo de los nuevos medios  encontramos lo que se denominan  “espacios virtuales” o campos de datos que a través de un hipertexto nos conduce a otros datos, esta es una manera de transmitir  conocimientos, que pueden ser utilizados como un complemento educativo.

Los espacios virtuales como blogs, chats, redes sociales entre otros nos dan la posibilidad de compartir información y  que exista una retroalimentación, es importante saber utilizar e identificar paginas con credibilidad, como bien señala Adolfo Vásquez Rocca “Hay que saber luchar contra la deriva inherente a las travesías largas, hay que saber alcanzar el destino del viaje. No sólo en ficción híper textual sino también en la literatura experimental es posible encontrarse con estilos caudalosos en constante pliegue y despliegue.”

anablogEntre el texto impreso y los espacios virtuales debe existir una hibridación mediática, los nuevos medios permite transmitir conocimientos de una forma masiva y global con un dialogo continuo que se establece por medio de comentarios, opiniones y argumentos que también pueden publicarse en los diferentes espacios virtuales.

Dichos espacios  son importantes en la  educación ya que establece relaciones de una manera muy eficiente en cuanto al espacio, tiempo y con la posibilidad de que más gente tenga acceso a las discusiones, en la actualidad podemos encontrar más instituciones que implementan la educación en línea o grupos de discusión que permiten un dialogo constante.

Este dialogo que se establece en los espacios virtuales si se da de manera significativa y con un buen uso de las herramientas puede llevarnos a lo que dice Paulo Freire “la educación verdadera es praxis, reflexión y acción del hombre sobre el mundo para transformarlo”, es decir estos espacios pueden funcionar para ser parte de la formación educativa  en la que tanto emisor como receptor tengan una manera de interactuar y reflexionar sobre temas en los que ambos participen de manera equitativa .

Por ejemplo en  los blogs  a partir de la publicación de  ensayos, notas, criticas y demás,  se pude interactuar y hondar en temas de interés, en la que personas interesadas en los temas pueden ir comentando y enriquecer  reflexiones criticas de un tema de interés común y realizar una lectura híper textual a partir de enlaces de conceptos, temas, videos, audios entre otros.

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Por Adán Chávez

Soylent Green are people!

Timothy Cavendish en Cloud Atlas

La película Cloud Atlas puede ser un buen ejemplo de los productos culturales producidos con la idea de generar lectores de hipertextos, en donde  a partir de su diseño, relatos y formas se apela a interpretaciones en diferentes niveles. Podría decirse que esto ocurre de manera habitual en la relación película-espectador, pero en este caso donde seis historias son contadas de manera paralela y los recursos propios del cine se utilizan en pro de diversificar la construcción de lecturas a diferentes niveles.

Un ejemplo de lo anterior es la filosofía, la cual es una de las tantas miradas que puede encontrarse en el filme. Podríamos señalar que esta área de conocimiento, encuentra en un medio de comunicación como el cine, un espacio para su producción. Tal como lo afirma Erich Luna: “La producción filosófica deviene en su fase digital (1) rápida (fácil de configurar y usar), (2) barata (no se requiere pagar o autorización) y (3) fuera de control (más allá del control institucional). La digitalización del contenido posibilidad que éste sea fácilmente reproducido y distribuido. El hecho de que se vaya configurando una red social global cuestiona, además, los filtros tradicionales”[i]. Si bien el autor se está refiriendo a las tecnologías del ciberespacio, es aplicable también a las películas.

Ahora, a través del cine se producen discursos hipertextuales, entendiendo como hipertexto la expresión de Theodor H. Nelson: “me refiero a una escritura no secuencial, a un texto que bifurca, que permite que el lector elija y que se lea mejor en una pantalla interactiva. De acuerdo con la noción popular, se trata de una serie de bloques de texto conectados entre sí por nexos, que forman diferentes itinerarios para el usuario”[ii]. Pero estas formas no han estado presentes desde siempre en la historia del cine, sino aproximadamente a partir de los años 60, cuando las nuevas narrativas empiezan a desplazar al cine clásico. Así, fueron las producciones ajenas a Hollywood las que primero experimentaron y dieron al espectador la propuesta de hacer una lectura no lineal de la película (la Nueva Ola francesa, por ejemplo). Posteriormente el cine de norteamericano adoptará estos usos para sus propios fines.

Sin aliento (1960) de Jean Luc Godard, película de la Nueva Ola francesa

La película Cloud Atlas (2012) es el trabajo más reciente de los hermanos Wachowski (la trilogía de Matrix y Meteoro),  además Tom Tykwer, (Corre Lola corre, El perfume), y está basada en la novela (2004) homónima escrita por David Michell. En ella, seis relatos de diferentes épocas, se entrecruzan para dar pie a una elaboración multiangular de quienes la consuman, por lo que si la propuesta es que el público dé seguimiento al tema que sea de su interés, también existen lecturas que la encuentran confusa e inacabada. Patricio Riveroli (Letras Libres), considera, por ejemplo,  la ambición de este proyecto “fue superior a la capacidad de los realizadores”, aunque por otra parte la considera “admirable”.http://www.letraslibres.com/blogs/en-pantalla/cloud-atlas

Trailer Cloud Atlas

En el mensaje que acompañó a este largo tráiler, los tres directores comentan:

Por nuestra parte, más allá de hacer una crítica al trabajo de Tykwer y los Wachowski, consideramos que la película representa es un buen espacio para el análisis desde  diferentes perspectivas, por lo que tratar de ubicarlo en la categoría de hipertextos resulta pertinente.

Tal como lo mencionan los realizadores en la liga anterior es raro que una película cuente con tres personas a cargo de la dirección de la misma, si bien hay reconocidos casos en los que dos personas siendo hermanos toman el control de la filmación (Joel y Ethan Cohen, David y Jerry Zucker, Albert y Allen Hughes, y los mismos Lana y Andy Wachowski), y de otras donde no existe parentesco alguno y los resultados son notables (Sin City, Robert Rodríguez, Frank Miller y Quentin Tarantino; Pequeña Miss Sunshine, Jonathan Dayton y Valerie Faris),  además de aquellas donde distintos directores dirigen un pequeño corto que se suman para formar un largometraje (Historias de Nueva York, Cuatro habitaciones, París, te amo y 11’09”01); resulta singular que un proyecto tan ambicioso (se estima que la producción costo 100 mdd[iii]) pudiera producirse teniendo a tres personas a cargo del control creativo[iv]. Por lo que la variedad de voces en la toma de decisiones a la hora de dirigir, sumado al número de relatos, los géneros cinematográficos empleados, las referencias  intertextuales hechas, la propuesta de emplear actores en roles diferentes en cada salto de época, así como los recursos cinematográficos –fotografía, edición, maquillaje, iluminación, música, etc.- hacen que las posibilidades de comprensión y asimilación de los espectadores sea multifocal, cual hipertexto.

Las seis historias que convergen en Cloud Atlas en las casi tres horas que tiene de duración (2 horas 45 min.) se titulan: 1) Diario del Pacífico de Adam Ewing (ocurre en el año 1849, al sur del Océano  Pacífico), 2) Cartas desde Zedelghem (1936, Inglaterra), 3) El primer misterio de Luisa Rey (1973, Estados Unidos), 4) El horrible calvario de Timothy Cavendish (2012, Inglaterra), 5) Una oración de Sonmi-451 (2144, Corea) y 6Sloosha’s Crossin’ an’ Ev’rythin’ After (2321, en alguna isla post apocalíptica). En las que los temas como el relato, la filosofía, la política, el amor, el karma, entran en juego y se entremezclan para dar como resultado un discurso complejo si pretende leerse en un sentido tradicional, es decir con una linealidad.

Esta película pertenece a lo que Vázquez Roca clasifica como nuevas retóricas, en donde “Los ‘espacios virtuales’ equivalen a campos de datos de los que cada punto puede considerarse como una puerta de entrada a otro campo de datos, hacia un nuevo espacio virtual que conduce a su vez a otros espacios de datos”. Y que será necesario generar “nuevas formas de navegación mental para orientarse en esos laberintos de información en constante regeneración”[v]. Los autores de Corre Lola corre (1998) y Matrix (1999), están construyendo en este proyecto caminos semejantes a los de esas dos películas de los años 90, pero con un más alto grado de dificultad pues “las capas” (relatos) han aumentado, así como las maneras en que están relacionadas unas con otras.

El hipertexto de Cloud Atlas es multidimensional e (teóricamente) infinito, “con una posibilidad también infinita de establecer nexos ya sea programados, fijos y variables, o bien aleatorios o una combinación de ambos, pudiendo el lector-escritor escoger la ruta que desea recorrer en el laberinto e incluso puede abrir nuevos caminos o interactuar con el autor”[vi]. Consideramos que esto último no resulta de todo cierto en el caso del cine, pues aún existen intermediarios, en algunos casos las redes sociales pueden llegar a acortar distancias, pues el público puede llegar a opinar sobre las películas en las páginas web diseñadas ex profeso.

Siguiendo con Vázquez Roca, cuando dice

“La palabra hipertexto es mucho más concordante con la necesidad de enfatizar que la red de asociaciones está poblada de signos y no de palabras”, y la empleamos para caracterizar a Cloud Atlas pues los signos que la comprenden, apelan a lectores capaces de hacer las relaciones necesarias que en ella se encuentran. Así, por ejemplo, el tema de la esclavitud en Estados Unidos en el siglo XIX, que se presenta en el relato Diario del Pacífico de Adam Ewing, cobra un sentido particular cuando conocemos de la historia de ese país; al igual que en Una oración de Sonmi-451, donde la propuesta es que se identifique los grados de crueldad al que puede llegar un sistema económico como el capitalismo; y en un sentido diferente, pero haciendo referencia a productos culturales, la mención del personaje Timothy Cavendish de “Soylent Green are people!”, al intentar escapar del asilo ,se vuelve significativa cuando se identifica la frase como referencia a la película Cuando el destino nos alcance (Fleisher, 1973) y que en inglés se llama Soylent Green; entre otros.

Si bien este no pretendió ser un trabajo exhaustivo, me parece que sí quiere abrir la puerta a la discusión. Por lo que para concluir quisiera dejar abierta la invitación para que los lectores interesados en los temas aquí tratados, dejen sus aportaciones.

Gracias

NOTAS

[i] http://erichluna.wordpress.com/2012/10/07/la-filosofia-en-la-era-de-su-producibilidad-digital/

[ii] Landow, George P. Hipertexto: la convergencia de la teoría crítica, contemporánea y la tecnología. Barcelona: Paidós, 1995, p.13-49.

[iv] Straus y Huet  consideran que el lugar del director de una películas es “afrontar sus decisiones y formular sus peticiones. Además de ser responsable del equipo de la película, lo es principalmente de las decisiones artísticas. Es aquel que debe ver y saber: ver la organización de la escena, saber cómo se filmará.

Strauss, Frédéric y Huet, Anne. Hacer una película. Colección Los pequeños cuadernos de ‘Cahiers du Cinema’. Paidós, 2007, Barcelona.

Por su  parte,  el director francés François Truffaut nos dice “la libertad otorgada al realizador es inversamente proporcional a la importancia del presupuesto. El “tiempo” en el cine se ha convertido en algo caro –alquiler de estudios, remuneración de actores, multiplicidad de puestos técnicos- que las pruebas o incluso los errores no están demasiado permitidos; la película es una locomotora que debe avanzar cueste lo que cueste porque se van sacando los raíles una vez ha pasado. Si la vía que hay adelante está obstruida, no importa. De todas formas hay que seguir adelante.

Truffaut, François. El placer de la mirada. Paidós, 1999, Barcelona.

[vi] Ibid