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Monthly Archives: abril 2013

Comparto documental

RiP! – A Remix Manifesto (2008), con subtítulos en español, del director Brett Gaylor, quien explora los problemas relacionados con los derechos de autor en la era de la información, el actual panorama con los medios de comunicación y la ruptura en la pared entre los usuario y los productores.

Estos son algunos comentarios sobre la película:

Según Tiny Mix Tapes, “Gaylor refuerza la feliz necesidad de la cultura humana de jugar, así como parodia las absurdamente estrictas leyes de propiedad intelectual”.

Para FilmMaker, “fue un movimiento calculado por parte de Brett Gaylor no sólo para hacer una película sobre el fair use, la propiedad intelectual y los derechos de autor, sino también para hacer una película que se podía bailar”.

Wired dijo que, “cuando se trata de la cultura remix, la lucha por los derechos de autor y las fuentes públicas, Brett Gaylor predica con el ejemplo”.

Vue Weekly destacó que, “a diferencia de algunos directores de documentales cuyas convicciones parecen terminar cuando la cámara se apaga, Gaylor obviamente cree lo que predica: ha ofrecido su obra para que sea remezclada en opensourcecinema.org, e incluso ha incorporado ya clips de otros artistas”.

Por Alvaro Valerio Rivero

La red se ha convertido en un lugar de confrontaciones, por un lado el empuje sin tregua de la expansión mercantilista y por otro, el lugar ganado de los usuarios frente al corporativismo y el control gubernamental. Se ha convertido en el último y más reciente campo de batalla,  lugar de luchas, experimentos y propuestas que en tiempos anteriores hubieran sonado por demás descabelladas. En inicio pensemos en internet como el gran cúmulo de información publicada y de usuarios conectados en constante interacción; al mirar por encima parece no haber barreras para la libre circulación pero el asunto es más sutil. La premisa popular de que nada es gratis se aplica en la utilización de los recursos disponibles en la red, pagamos con nuestros datos personales, con la publicidad consumida, con la perdida de privacidad y con la manifestación de nuestros gustos y aficiones para los encargados de diseñar el marketing de los productos que consumimos. Google factura aproximadamente 40,000 millones de dólares al año en servicios la mayoría gratuitos; no hay discusión al respecto, la red está impulsada por una muy grande empresa transnacional. Mueve a internet un amplio movimiento comercial, en el cual nos podemos preguntar donde se insertan las nociones de democracia y universalidad.

El filósofo eslovenio Slavoj Žižek advierte sobre una “ilusión democrática” basada en un sistema de representación en los cuales se modifican los discursos y la ideología, la cual sirve de manera continua a intereses particulares, lo que promueve la aceptación de supuestos mecanismos democráticos como forma para evitar el cambio radical de la relaciones en el sistema capitalista. Propone una visión apocaliptica donde el punto central es la reforma a las relaciones de origen. En cuanto a su fundamento democrático, internet es un campo de lucha entre la ideología y los intereses del sistema, la contracultura, la censura de donde venga, el espionaje político y control de las ideas. La idealización democrática de Internet se enfrenta a una realidad en el cual la “ilusión democrática” se convierte en “democracia virtual”, sin consecuencias negativas en la cual los apologetas de la tecnología ofrecen como un suculento festín. La misma esencia de la democracia fingida de las relaciones capitalistas se replica en la red en cuanto a simulación. Internet es campo de batalla de las convergencias, del terreno por descubrir y el control. No se ha terminado de contar la historia, más bien apenas comienza.

La cultura popular puede ser pesimista en cuanto a la red como terreno democrático. En la película “Johnny Mnemonic” (Robert Longo, 1995), basado en cuento del gurú ciberpunk Willian Gibson, en el año 2021 la red es un espacio de lucha dominado por las corporaciones, en donde grupos alternativos como los bateks, hackers cibernéticos que luchan por un espacio virtual y físico para evitar ser excluidos, libran feroz guerra en el campo de la información. Una visión universal donde el derecho a ser y el lucro capitalista se confrontan en la dimensión virtual, único acceso a multinacionales que carecen de rostro. La disputa son los datos para la cura de una terrible enfermedad que asola a la humanidad; mientras tanto se manifiesta el viejo dilema: hacer pública, es decir, democratizar la patente que salvará a la gente mientras las corporaciones tratan de evitar ocurra a toda costa. La red es confrontación, se ha convertido en una carretera, puerto y batalla, ha dejado de ser espacio. En la película “The matrix” (Wachowsky Brothers, 1999), la red es la metáfora ideal de la “ilusión democratica” en la visión de Žižek, el lugar donde los humanos se recrean sin que las cosas cambien de fondo, las reglas han sido impuestas por las máquinas para su conveniencia. La red es morada y prisión: la lucha contra las máquinas es tambien por la verdadera democratización de la red. Al modificar y ser capaz de alterar los cimientos con que fue hecha, Neo logra una democracia que no existía en la matrix antes de darse cuenta capaz de esquivar las balas, volar y ver la esencia de las cosas. La metáfora es adecuada en cuanto a descubrir y utilizar el potencial de la red para fines distintos a los existentes. En la película “Nirvana” (Gabriel Salvatore, 1997), la lucha por el ideal democrático es contra la tirania del usuario. La trama puede ser metáfora de un sistema donde tienes la elección de vivir y morir pero no de cambiar las cosas. El personaje virtual esta atrapado en su propio destino que se repite una y otra vez; la toma de autoconciencia lo hace desear la muerte. Como moraleja de lo existente, la percepción de estar en un lugar donde las cosas no pueden ser cambiadas o existe la esperanza. Tienes la opción vivir, integrarte  o morir, excluirse. El cambio se ve lejano, pero en realidad no está muy claro cual puede ser ese cambio, existen agentes y circunstancias que lo dificultan y evitan suceda.

matrix-neo

Žižek aborda los cambios de manera seria cuando compromete un ideal de comunismo que puede oirse ahistórico según las voces de nuestra actual y dominante ideología. El autor parte de la idea de un “uso público de la razón”,  en cuanto acto de pensar universal e igualitario para unificar criterios, el cual se eleve más allá de nacionalismos, diferencias y razas. En ese sentido, internet es el lugar donde puede reconfigurase el ideal comunista. Lo saben las coporporaciones y lo saben los gobernante que vieron como las redes sociales impulsaban la reciente primavera arabe, dedujeron puede ser a favor y en contra; tambien es espacio del grupo Anonymus y de los hackers mercenarios al mejor postor, contratados por gobiernos y empresas. La red, como espacio que brinca las barreras transnacionales, raciales e idiomáticas, ofrece la oportunidad de proponer mecanismos que promuevan una mayor universalidad, en cuanto a movimientos que incidan en la transformación de la relaciones capitalistas actuales por un modelo incluyente y coherente con la realidad social.

El campo de batalla esta abierto. La democracia y la universalidad en internet la resumimos como el empuje de grupos y personas en contra del control y el dominio comercial, por la creación de mecanismos donde se impulsen nuevos consensos y sobresalgan alternativas,  transformaciones de fondo en las relaciones que rigen la política, la economía y el conocimiento. Veremos confrontaciones de mayor envergadura por el control de la información, los contenidos, la privacidad y los datos personales. El defenestado informático creador del sitio megaupload Kim dotcom, es más directo y acusa a algunos países de querer adueñarse de internet con el pretexto de proteger el copyright y asi mantener interes comerciales y de dominio. La lucha se lleva al terreno legal pero la red, por su sintonia practica, operativa y virtual, puede obviar cualquier mandamiento en contra. El punto es como los usuarios, ahora llamados prosumers en cuanto que no solo reciben sino que aportan contenido, son capaces de apropiarse de espacios en donde se concrete el buscado sentido de universalidad. A su favor, los sistemas económicos tienen las armas propagandisticas e ideológicas cuya misión es continuar con la “ilusión democratica”, evitar cambios y mantener estructuras. Pensemos en el hecho que han muerto utopias, pero a cambio surgen otras; tal vez sea el comienzo de una verdadera utopia digital y no un intento de democracia fallida. En este momento crucial, los usuarios tienen la palabra.

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Por Sharon S. Villanueva

 

La obra escrita por Slavoj Žižek se enfoca en la creación de una sociedad basada en el comunismo. Su propuesta  retoma el enfoque lacaniano de la ideología y toma como premisas:

 

  1. Mayor igualdad entre pueblos y naciones.
  2. Considera la autoafirmación colectiva, reflejada en el actuar y no en el contemplar.
  3. No permitir el trato exclusivo a nadie.

 

Para el autor la sociedad contemporánea actual tiene trampas y engaños de “cuyos sibilinos detalles no estamos a salvo”(1). Denuncia la sostenibilidad como una nueva ideología capaz de hacernos actuar alrededor de una presunta verdad que evidentemente es falsa. Un mecanismo similar al del capitalismo y la democracia. 

 

¿Cómo impactan estas ideologías en los medios de comunicación?

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Ya diversos autores, como Rodoslaw Sajna (2), han escrito sobre la transición de los medios de comunicación del modelo comunista al capitalista, en países como por ejemplo Polonia, sin embargo es importante retomar puntos que permita hacer una diferenciación en las particularidades que cada uno busca.

 

Los medios comunistas sobre todo en América Latina trataban de seguir una doctrina leninista que se basaba en tres reglas principales:

 

  1. Los Medios de Comunicación (MC) son propiedad del Estado
  2. El monopartido comunista es vanguardia de la clase obrera, controla los MC que son elemento integral del Estado
  3. Deben ser medios de influencia ideológica y el periodista y reaccionario servir como “organizador, agitador y propagandista” para movilizar a la gente a la participación

 

Actualmente el modelo capitalista permite la coexistencia de dos tipos de medios de comunicación el público y el privado, la diferencia entre ambos radica en financiación por presupuesto gubernamental y el otro por publicidad, respectivamente. El primero suele favorecer al gobierno mientras que el otro posee una ideología determinada y permanente.

Es evidente que en ambos modelos las ventajas y desventajas se hacen presentes; el comunismo utilizaba los MC como tubas propagandísticas y, la censura preventiva, era un elemento imprescindible.

 

 Así mismo, la sociedad capitalista lucra con contenidos (basados en la competencia y el individualismo) y con publicidad, que tiene el firme objetivo de generar ingresos mediante la creación de la necesidad que logra a través de la pluralización ideológica, fragmentando los grupos sociales cada vez más y jerarquizando al sujeto dentro de la sociedad.

 

 Cabe señalar que se ha dado paso a sociedades que mediante la creación de agencias de publicidad y profesiones como copywritter o bien los media planner… reestructuran la organización de los diversos medios, dificultando un regreso al modelo comunista.

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La idea del comunismo, de acuerdo con Žižek, “resguarda todavía las esencias de la alternativa viable, pero la idea del comunismo tal como estaba originalmente planteada en cuanto modelo de convivencia donde la particularidad ayuda a proyectar la universalidad.”

Zenón se le adelanto a Žižek cuando dijo: “El hombre se hace comunista por sí mismo a medida que alcanza una mayor pureza moral”. Sin embargo ésta frase resulta una utopía…

“La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”.  Eduardo Galeano.

 

(1)   Žižek S. ¡Bienvenido a tiempos interesantes!. (2012). Editorial Txalaparta Argitaletxea.

(2)   Sajna R. La ideología liberal y los medios de comunicación en Polonia: varios efectos de la transición poscomunista. (2007). Universidad Kazimierz Wielki.

 

 

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o

#sixsixsix

versus

#theone

Por Adán Chávez

“Sé que están afuera, ya los siento. Sé que tienen miedo,

tienen miedo de nosotros, tienen miedo del cambio.

No sé qué depara el futuro. No vine a decirles cómo va acabar esto,

vine a decirles cómo va a empezar. Voy a colgar este teléfono

 y le voy a mostrar a esta gente lo que ustedes no quieren que vean.

 Les voy a enseñar un mundo sin ustedes, un mundo sin reglas

 ni controles, sin fronteras ni límites, un mundo donde todo es posible.

¿A donde vamos después?… depende de ustedes”.

Neo en Matrix

La cartelera de cine de la década de los 90 del siglo pasado quedó marcada por una notoria preocupación por el fin del milenio, diferentes visiones pesimistas cimbraron las pantallas y las miradas de los espectadores. Así, un villano como Keyser Sose cínicamente afirmaba “el mejor truco del diablo es hacernos creer que no existe”, al tiempo que corregía su andar y escapaba de la policía (Sospechosos comunes, Brian Singer, 1995); de igual manera se salieron con la suya al final: William Munny, asesino de mujeres y niños, (Los imperdonables, Clint Eastwood, 1992), el caníbal Hannibal Lecter (El silencio de los inocentes, Jonathan Demme, 1991), los gángsters come hamburguesas de Tiempos Violentos (Quentin Tarantino, 1994) y el serial killer perfecto John Doe (Se7en, los siete pecados capitales, David Fincher, 1995).

Tal vez reflejo del estado de ánimo de una sociedad que estaba a la espera de un apocalipsis de cualquier tipo, las historias de las películas producidas en este periodo nos dejan ver que en las historias de amor entre ricos y pobres tienen como únicos sobrevivientes a los primeros (Titanic,  James Cameron, 1997), la posible revolución en el primer mundo la puede apagar cualquier traficante de video-fantasías dispuesto a hacer lo correcto (Días extraños, Kathryn Bigelow, 1995) o que en la actualidad la segregación racial está promovida por los afroamericanos en Estados Unidos (Fiebre de selva, Spike Lee, 1991).

Además de los meteoritos, desastres naturales, dinosaurios y extraterrestres dispuestos a destruir a la humanidad, es posible encontrar entre los grandes temas de la filmografía del periodo, el de la crisis existencial. Trabajos disímbolos como El Rey León, (Roger Allers y Rob Minkoff, 1994), Crash/Extraños placeres (David Cronenberg, 1996), El extraño mundo de Jack (Henry Selick, 1993), Ciudad en tinieblas (Alex Proyas, 1998), El Show de Truman (Peter Weir, 1998), El Club de la Pelea (David Fincher, 1999) y Matrix (Andy y Larry Wachowski, 1999), entre otras, presentan a personajes que se cuestionan a sí mismos y los contextos que los acogen: ¿quién soy? ¿es la conciencia lo que determina al ser o el ser el que determina la conciencia? ¿ser o no ser?

Los trabajos que ocuparán a este texto son los dos últimos mencionados, protagonizados por Tyler Durden/Narrador y Neo/Thomas A. Anderson, quienes rondan los 30 años. Estrenadas en el mismo año, 1999, con presupuestos idénticos (63 mdd, según la Imdb[i]) pero con diferentes resultados en taquilla, ambas películas colocaron a estos personajes como parte del imaginario de la cultura pop, lo cual puede constatarse al googlear sus nombres: 19,200,000 resultados en 0.30 segundos para Neo the matrix y 9,690,000 (0,18 segundos) para Tyler Durden[ii]. Para el escritor Chuck Palahniuk, la película basada en su primera novela, El club de la pelea,  lo colocó en el mapa de referencias, y para David Fincher fue el cierre de una década de producciones exitosas (Alien 3, 1992; Se7en, 1995; El juego, 1997). Mientras que para los hermanos Wachowski, quienes realizaban su segunda película con Matrix, los convirtió en celebridades que harían de este hit de taquilla una trilogía.

Más allá de la edad compartida (que sí es un elemento significativo para la generación a la que están haciendo referencia estás dos historias y el público a quien pretendían dirigir su discurso), otras semejanzas entre las figuras centrales interpretadas por Keanu Reeves (Matrix) y Edward Norton (El club de la pelea) es que los dos son yuppies con insomnio, quienes trabajan en puestos de mediana importancia de grandes empresas (software y automotriz), burócratas kafkiano-orwelianos que visten de saco y corbata, desprecian su cotidianidad y están a la espera de un cambio; su inconformidad existencial los lleva a convertirse en rebeldes. Es en esta rebeldía que lo virtual surge. Mr. Anderson se descubre como ser de una virtualidad que disfraza la realidad en que las máquinas gobiernan el mundo y los humanos no son más que una serie de pilas que dan la energía para que los robots funcionen. En un sentido contrario, el narrador personificado por Norton, inventa para sí mismo y para el espectador un amigo imaginario, virtual, que forma un grupo de auto-ayuda para varones frustrados -un club de peleas clandestinas- que transforma en células de un grupo terrorista. Al parecer de quien esto escribe, la virtualización descrita en estos casos quiere hacer referencia a lo que ocurría por esos mismos años en la sociedad occidental: su paso y conversión de lo analógico a lo digital, de la imperativa llegada del  hardware/software no lineal, vía la supercarretera de la información, que desplaza lo manual/lineal, estas películas son posturas contrarias entre sí.

Antes de continuar quisiéramos puntualizar lo que entendemos por virtualización. Seguiremos a Pierre Lévy, quien afirma:

“la virtualización puede definirse como el movimiento inverso a la actualización (invención de una solución exigida por una problemática compleja). Consiste en el paso de lo actual a lo virtual, en una ‘elevación a la potencia’ de la entidad considerada. La virtualización no es una desrealización (la transformación de la realidad en un conjunto de posibles), sino una mutación de identidad, un desplazamiento del centro de gravedad ontológico del objeto considerado: en lugar de definirse principalmente por su actualidad (una “solución”), la entidad encuentra así su consistencia esencial en un campo problemático. Virtualizar una entidad cualquiera consiste en descubrir la cuestión general a la que se refiere, en mular la entidad en dirección a este interrogante y en redefinir la actualidad de partida como respuesta a una cuestión particular.”[iii]

Larry y Andy Wachowsky , también guionistas de Matrix, plantean a los espectadores que la realidad en que ha crecido engañado el protagonista Neo/Anderson no es otro que la Matrix, “…un mundo soñado, generado por computadora, construido para mantenernos bajo control con el fin de convertir el ser humano en esto (una batería)”, le dice Morpheus al recién llegado. Donde el mundo tangible (real), el que se puede percibir con los sentidos, es únicamente una interpretación del cerebro de impulsos eléctricos. La mutación de cambio de identidad a la que alude Lévy, ocurre en sentido contrario: Thomas Anderson/Neo, se descubre como ser virtual que es desvirtualizado al conocer ‘la verdad’ y tomar la pastilla adecuada. Posteriormente llevará a cabo la virtualización a voluntad, conectándose al asiento/conexión que lo ‘transporta’ al sueño/software que era su realidad pero potencializado, poseedor de un conocimiento (Matrix=a realidad=sueño) y logrando progresivamente su transformación en personaje de videojuego, que debido a su destreza se convierte en un ganador.

Contrario a Thomas A. Anderson, el personaje principal de El club de la pelea, sí tiene poderosas razones para estar cuestionando su realidad y estar enojado con ella. Hasta donde nos deja ver la historia, Mr. Anderson, puede estar molesto por que su jefe lo regaña por llegar tarde, aburrido de una cotidianidad sosa donde su espíritu de hacker aventurero-virtual, parece no caber. Tyler Durden es producto de la imaginación de un yuppie que siente confort y culpa por el trabajo que desempeña: por una parte gana lo suficiente para tener un condómino amueblado impecablemente, además de un guardarropa a la moda. Pero el dinero que permite esta comodidad viene de una actividad laboral falta de ética, donde se dedica a calcular el precio de las vidas de personas que mueren en accidentes de vehículos mal diseñados, y las que en el futuro perecerán por no arreglar esas fallas. La culpa, el insomnio/narcolepsia y la falta de agallas, son los síntomas del personaje actuado por Edward Norton, previos a la aparición en su vida de Tyler Durden (Brad Pitt), quien representa todo aquello que desea ser pero no se atreve: dueño de su propio negocio (fabrica jabón caro con la grasa proveniente de liposucciones), mesero que orina la comida de los ricos, proyeccionista que inserta porno en las películas para niños, líder del club de la pelea y un grupo anarquista, asimismo un amante excepcional. El descubrimiento de la virtualización en el relato, ocurre casi al final (faltando 30 minutos), tanto el narrador como el espectador conocen la verdadera identidad de Tyler; sin embargo, lo anterior no implica su desaparición, continúa interactuando con el Narrador, incluso pelea con él; ocurre lo que Lévy apunta: “La virtualización es uno de los principales vectores de la creación de la realidad”[iv]. El amigo imaginario es tan real como cualquier otro.

Como se mencionaba párrafos arriba, los filmes aquí revisados son acontecimientos que marcan un tiempo muy específico: el boom de las computadoras e Internet, la conversión de formas analógicas a digitales; y, a juicio nuestro, cada una de ellas toma una posición respecto al tema. El club de la pelea a favor de lo analógico y en contra lo digital y Matrix viceversa.

Otl Archer afirma:

“Puede que la técnica dependa de la extrema precisión, pero el ser humano precisa del ojo del buen cubero. Su existencia, su subjetividad y su persona se construyen sobre valoraciones. No es ya el ser natural adaptado, sino un ser cultural con determinación para la alternativa crítica: en la comparación –con las tradiciones, con otros sistemas, con otros seres humanos-, toma él su posición. Es un ser analógico, no digital.”[v]

Esta descripción parece ajustarse a Tyler Durden, quien no sólo es producto de la autovaloración del narrador, sino que tiene como cualidad la de ser una voz crítica, antisistema,  anticonsumismo, quien ubica a las grandes corporaciones como el enemigo de la sociedad, quien se niega a ver como estadísticas a las personas muertas por los accidentes de los autos de la empresa automotriz en que trabaja, quien da como tareas a los miembros del Fight Club la de atentar contra locales que venden autos, computadoras, exhiben arte corporativo, franquicias de venta de café, etc. Esta es la razón por la que lo consideramos aquí como un anticristo para el capitalismo, quien quiere que el Apocalipsis llegue a destruir el sistema económico, y cibernético que lo sostiene; así lo vemos cuando a manera de sátira suma los nombres de Microsoft e IBM al de otras tantas compañías que en el futuro bautizaran con sus marcas los nombres de las nuevas galaxias descubiertas; también cuando manda poemas haiku a todos sus contactos de correo electrónico, como acto de rebeldía (distribuyendo arte por el correo de la empresa) o cuando le gesticula y le enseña sus dientes ensangrentados al vendedor de software en una demostración.

Mientras que Neo es El Elegido, The One, el Mesías, que salvará al mundo ‘real’ de la máquinas malévolas que esclavizan al hombre, volviéndolo una pila triple DDD y en alimento para las mismísimas baterías humanas. No, no es el sistema económico el explotador del trabajador, no son las grandes empresas, no son los bancos, no es la OCDE, ni el Banco Mundial, tampoco el FMI, mucho menos los países ricos. Quien subyuga a los hombres y mujeres en el futuro son los descendientes de los juguetes ‘inteligentes’ 2XL y el Fabuloso Fred, idea que si bien no es innovadora (antes lo habían planteado Metropolis2001: Odisea en el espacio, Blade RunnerTerminator, la saga de Alien, entre otros) sí impacto a toda una generación de devotos a los efectos especiales digitales espectaculares; el mito del redentor se hizo de nuevo presente (John Connor de Terminator es otro) y vendió tickets al por mayor. Pero también Neo, funcionó como un excelente embajador de la transición entre lo analógico a lo digital, precisamente en un momento en que bajaban costos del hardware, la Internet aumentaba su velocidad y el uso del software se multiplicaba en el mundo. Acciones que hicieron posible la conformación de una cibercultura, teniendo a un Mr. Anderson que cerraba la película con estas líneas:

Las cuales pueden leerse como un “ven, súmate a lo digital, la nueva realidad. ¡Libérate!”.

Sin embargo, unos años antes (1994) del estreno en cines de Matrix, Arthur Kroker no veía con tan buenos ojos esta invitación a escapar por el freeway de información:

“El siglo XX termina con un crecimiento del ciberautoritarismo, un movimiento estridente pro tecno-utopía, sobre todo en los medios de comunicación, que se caracteriza por una obsesión, cercana a la histeria, por las tecnologías emergentes y un intento constante y deliberado de acallar, silenciar y excluir toda perspectiva crítica de la tecno-utopía. No una cultura conectada por cable sino una cultura virtual amordazada con él: obsesionada por la tecnología digital como fuente de salvación de la realidad de una cultura solitaria y socialmente muy inconexa, y resuelta a excluir del debate público cualquier perspectiva que no dé muestras de entusiasmo por el advenimiento de la sociedad completamente tecnológica. La clase virtual está repleta de aspirantes a astronautas que nunca han tenido oportunidad de ir a la Luna y que no suelen aceptar las críticas de este nuevo proyecto Apolo para la telemática del cuerpo.”[vi]

Junto con la propuesta de los Wachowski, se sumaron, intencionalmente o no, a esta frenética idea de mostrar a la tecnología cibernética como posibilitadora de una emancipación cuasi orgásmica, películas como: Tienes un e-mail (Nora Ephron, 1998), Piratas de Silicon Valley (Martyn Burke, 1999), La red (Irwin Winkler, 1995), Hackers (Iain, Sofley, 1995), Piso 13 (Josef Rusnak, 1999), Minority Report (Steven Spielberg), entre otras. Entrado el siglo XXI, la animosidad perdura, ligada al consumo indiscriminado de tecnologías touch capaces de adentrarnos a mundos virtuales, siendo las redes sociales su más reciente invención popular. En los siguientes cuadros, uno hecho en España y el otro en Estados Unidos, muestran el crecimiento y expansión de la Internet 2.0, donde el contacto físico entre las personas ha desaparecido, para generar un imaginario donde el capitalismo virtual parece haber ganado la batalla por este nuevo mercado.

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El Anticristo Tyler, dice en algún momento “En el mundo que veo cazarás ciervos en la floresta del Gran Cañón, alrededor del Rockefeller Center. Vestirás ropa de cuero que te durará toda la vida. Escalarás las viñas de kudzu que envuelven la Torre Sears. Y cuando mires hacia abajo verás diminutas figuras moliendo maíz, poniendo tiritas de venado en los carriles de una carrera abandonada”.

La secuencia final de El Club de la pelea, que también en parte es el inicio de la historia, nos muestra el suicidio/asesinato del Tyler Durden, es decir el amigo virtual es desechado al asumir el Narrador que él es Tyler, con todas sus consecuencias. Se reúne con la mujer que ama, Marla Singer, al desaparecer el triangulo amoroso imaginario y autoimpuesto. También explotan y vemos caer los edificios de las grandes corporaciones crediticias y que guardan en sus computadoras la información de los cuentahabientes, el nuevo Tyler/Norton y Marla morirán en unos segundos (los explosivos fueron reconectados por el Tyler/Brad Pitt), pero el director David Fincher no nos deja verlo. Por lo que, mientras Los Pixies cantan Were in my mind, los rascacielos del fondo caen iluminados por fuegos que los destruyen, él le dice a ella “Me conociste en un momento muy extraño de mi vida”, y un insert de, diría Tyler, “nice, big cock”, antes del fade out y los créditos.

Dos años después, una mañana de septiembre veríamos en los televisores del mundo entero, imágenes en vivo de algo que parecía ser una secuela de Fight Club, dos de los edificios más altos de Nueva York caían igual que en la película, en un hecho que marcó la historia mundial, nada fue igual después de ese día. Esos Tyler Durden (Al qaeda o no) gritaron en todo lo alto que los nuevos tiempos habían llegado y que hay quienes osan resistirse al cambio de lo analógico a lo digital por las consecuencias que conlleva.

No dudo que haya fans de Matrix y Neo, que orgullosamente afirmen que lo digital se impuso, junto con el hardware, software, tablets, iPhones, pantallas gigantes, sistemas touch, videojuegos y la Internet. Ya puedo imaginarlos diciendo “haiga sido como haiga sido”* al tiempo que hacen la ‘roque-señal’** (¿o es un Harlem shake?)… espero se estén viendo al espejo.


[i] Internet Movie Data base

http://www.imdb.com

[ii] Domingo 7 de abril del 2013, 13:30 hrs

[iii] Lévy, Pierre. ¿Qué es lo virtual?. Paidós, 1999, Barcelona.

https://netpuntocom.wordpress.com/que-es-lo-virtual/

[iv] Ibid

[v] Aicher, Otl. Analógico y digital. Gustavo Gili, 2001, Barcelona.

[vi] Aronowitz, Stanley; Martinsons, Barbara y Menser, Michael (compiladores). Tecnociencia y cibercultura. Paidós, 1998, Barcelona.

https://netpuntocom.wordpress.com/tecnociencia-y-cibercultura/

* ‘haiga sido como haiga sido: http://youtu.be/7hIqJlylLqw
** Roque-señal:
https://netpuntocom.files.wordpress.com/2013/04/roque_sec3b1al.jpg

Por Erika C. Arteaga

La inteligencia colectiva es definida por Pierre Levy como una inteligencia repartida en todas partes, valorizada constantemente, coordinada en tiempo real, que conduce a una movilización efectiva de las competencias, lo que nos remite a pensar en otros conceptos como organización, comunicación,  suma de esfuerzos y por supuesto acción.  Es un término el cual se lo ha apropiado la cibercultura y la sociedad del conocimiento, sobre todo porque las Tecnologías de la Información (y propiamente las redes sociales) han propiciado el colaboracionismo, la comunicación colectiva lo que a su vez ha dado paso a la realización de proyectos independientes de los grandes consorcios de la comunicación.

otro ejemplo de las inteligencias colectivas

otro ejemplo de las inteligencias colectivas

Vemos cómo cada vez más los individuos se agrupan a menester de sus intereses y gustos, y lo más importante, bajo un poder de acción y reacción. Se comunican haciendo uso de las redes sociales, de los implementos tecnológicos, bajo códigos abiertos, con sus objetivos bien definidos, se organizan en jerarquías establecidas democráticamente y sus acciones tienen otros alcances, además de que por lo regular son inspiración para otras colectividades.  El individuo, sin embargo conserva su valor en cuanto al beneficio que le aporta a la colectividad; como una colmena, la cual se sostiene de cada hormiga, sin embargo lo primordial es mantener en óptimas condiciones a la colmena.

Los medios de comunicación ahora voltean a ver como noticia a estos grupos — a estas inteligencias— y los catalogan como alternativos, ONG’s, asociaciones civiles o simplemente “nuevas propuestas” o minorías.  Las inteligencias colectivas han ido más allá. Gracias a internet y sus redes sociales vemos la organización y pujanza de los grupos de usuarios, concatenados por sus intereses y que se van planteando objetivos, con sus respectivos planes y estrategias, van armando contenidos, discursos y con estos sus propios códigos; lo que es de llamar la atención es que aquellos medios de comunicación que voltean primero a verlos como noticia, ahora ya les abren espacio a sus demandas y planteamientos.

Entonces, la inteligencia colectiva ha ganado terreno en los contenidos mediáticos. Ya hay una  apuesta por lo que estos grupos puedan decir y hacer, se ha entrado a una moda en el que el medio debe abrir foro a estas colectividades, y es esa misma moda la que se ha provocado la necesidad de resignificar tanto los contenidos como la misma configuración y estructura de los medios.

Existen a su vez inteligencias colectivas cuyo objetivo es el compartir las creaciones y/o nutrirse de estrategias e información, como son los colectivos Flickr o Wikipedia; o donde el conocimiento propio pasa al plano común como Prezi.images

Aunque no es un asunto nuevo, darle voz a las colectividades incluso puede ser un fenómeno posmoderno en los medios de comunicación, ahora ya es parte de la agenda mediática cubrir lo que los foros de discusión plantean, lo que es la opinión pública en twitter, lo más citado o posteado en Facebook, o poner de moda incluso a nivel mundial lo que nace como local (un ejemplo es la música y baile que trasciende idiomas y fronteras). Lo importante de la inteligencia colectiva es su reconocimiento de la reciprocidad entre el individuo y su entorno, del sujeto y su contexto, porque “no pensamos solos” dice Levy, y siempre somos o estamos en relación a otros.

El papel de los medios de comunicación es su seducción a la inteligencia, individual y colectiva, hasta el punto de considerarse determinantes, pero el papel de las inteligencias colectivas es hacer frente a esa seducción: “dos cabezas piensa más que una”, y si hablamos que no son dos sino un grupo con los objetivos fijados, la calidad de pensamiento y acción orillará a los medios a replantearse su rumbo, su contenido y su sentido. Sobre todo porque a partir de la web 2.0 ya no se podrá separar una de la otra, la inteligencia generando sus propios contenidos que verterá a su vez en los medios, y los medios reconfigurando sus contenidos para consumirlos y aprehenderlos de una nueva forma.

 

Véase también

http://www.youtube.com/watch?v=oHpDGji8FqQ

 

Carmen Durán

 

En su obra titulada “¿Qué es lo virtual?”, Pierre Lévy señala que los seres humanos “nunca pensamos solos ni sin la ayuda de herramientas. Las instituciones, las lenguas, los sistemas de signos, las técnicas de comunicación, de representación y de grabación informan en profundidad a nuestras actividades cognitivas: toda una sociedad cosmopolita piensa en nosotros”.

 

Actualmente, las distintas áreas de conocimiento que el hombre ha señalado, implican un amplio abanico de temas y situaciones sobre los que se puede reflexionar, ya que en hoy en día cuestiones como la tecnología, han ayudado a hacer más complejo nuestro pensamiento, que nos llevan a considerar sus procesos, efectos, etc. Como ejemplo podemos mencionar a los medios de comunicación, los cuales a su vez contienen sistemas de signos y es considerada una institución con cierto poder económico e incluso político.

 

Bajo la consideración de que hay otras tantas instituciones, me gustaría dedicar también, unos minutos de reflexión a otra que es quizá la más importante: la institución educativa. Y digo la más importante, porque es en ella donde debiera formarse al hombre en su calidad moral e intelectual.

 

El proceso de enseñanza, gracias al surgimiento de las TIC´s (Tecnologías de la Información y Comunicación), ha tenido que modificarse porque es reconocido que los estudiantes ya no aprendemos de la misma manera en que se aprendía, ya no digamos hace siglos, basta remontarnos a un lapso de entre cinco y diez años. Dicho proceso es catalogado como nuevas formas de inteligencia colectiva, según Pierre Lévy, las cuales se caracterizan por ser más flexibles, democráticas, fundadas en la reciprocidad y el respeto a la singularidad.

 

Lévy explica que esta inteligencia colectiva, es una inteligencia distribuida en todos lados y enriquecida por cada persona, ya que considera que ésta es el “conjunto canónico de las actitudes cognitivas”, que implica las capacidades de percibir, recordar, imaginar y razonar.

 

Como parte del avance en materia educativa y de la generación de conocimiento, la inteligencia colectiva posibilita el enriquecimiento intelectual de los individuos, por lo que habrá de ser necesario que los docentes estimulen en los alumnos el hambre de conocimiento y a su vez, es nuestra responsabilidad, mantener vivo el deseo de continuar aprendiendo a lo largo del camino, reflexionar y compartir, dejando que los demás tomen lo que consideren importante para la construcción de su bagaje cultural.

 

Un aspecto que vale la pena destacar, es el surgimiento de la “comunicación todos-todos”, cuyo principal ejemplo es el Internet; además de las conferencias o foros electrónicos. Es aquí donde se hace evidente la retroalimentación entre receptores, quienes a su vez fungen como emisores, al recibir y compartir, para generar ese enriquecimiento mutuo, tal como lo hacen los blogs, (que como éste, invitan a los lectores a opinar sobre los artículos expuestos) e incluso esa posibilidad la ofrece Wikipedia, al dar la oportunidad de que quien esté más informado sobre el tema, pueda corregir la información que se proporciona públicamente. Esto es lo que invita a cumplir la función ideal del ciberespacio, que para Lévy es “un objeto colectivo, dinámico, construido, o al menos alimentado, por todos aquellos que lo utilizan”.

 

Para el filósofo, en el ciberespacio cada individuo “es potencialmente emisor y receptor en un espacio cualitativamente diferente, no fijado, sino acondicionado por los participantes y explorable. Aquí las personas no se conocen por su nombre y su posición geográfica o social, sino por los temas de interés y por un paisaje común del sentido o del saber”.

 

Algo que me ha parecido interesante, es cuando el autor menciona a la muchedumbre, ya que señala que en ella “las inteligencias individuales, lejos de sumarse, tienden a dividirse”, lo cual puede deberse a que los individuos al querer insertarse en ella, comienzan a pensar y actuar como los demás por temor a ir en contra de lo que ha sido aceptado por la mayoría. Sin embargo Lévy reconoce que  “una sociedad totalmente inteligente siempre será más eficaz que una sociedad dirigida inteligentemente”.

 

A manera de conclusión y retomando las palabras del Pierre Lévy, considero que una sociedad inteligente, que fomente la cultura y la educación entre cada uno de sus individuos, siempre será más eficiente desde lo personal hasta lo social, es por ello que a los niños se les debe inculcar la semilla de la inteligencia colectiva, reconociendo que todos estamos para aprender en el camino de la vida y que nadie, por más viejo y sabio que sea, ha logrado adquirir todo el conocimiento.

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