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Category Archives: Cibercultura

ninostabletas
Imagen tomada de: http://sipse.com/mexico/gobierno-federal-repartira-tabletas-en-escuelas-primarias-del-pais-100598.html
Laura Poy Solano
Periódico La Jornada
Domingo 3 de abril de 2016, p. 14

A pesar de que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) señaló que el uso de las computadoras en la escuela no parece ser un factor destacado en el desempeño que alcanzan los alumnos en matemáticas, lectura o ciencias, en nuestro país hay una falsa idea de que por sí solas, las tecnologías de la información y la comunicación son el detonante de mejores aprovechamientos, afirmaron profesores y directores de educación básica.

LA NOTA COMPLETA PUEDE CONSULTARSE EN:

http://www.jornada.unam.mx/2016/04/03/politica/014n2pol

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viral

Para que un video tenga miles y miles de reproducciones, debe ser “algo muy espontáneo, algo muy auténtico, que tenga un sentimiento de shock, ya sea en chiste o trágico. Además, depende de factores externos, como que los comparta un líder de opinión”, apuntó el gerente de Contenidos de Youtube, Gerardo Vélez, en entrevista para Notimex.

reflexiones

Compartimos el texto:

Reflexiones Móviles: El periodismo en la era de la movilidad

Editado por Fernando Garay

Liga para descarga:

https://es.scribd.com/doc/255482503/Reflexiones-Moviles-El-periodismo-en-la-era-de-la-movilidad

la jornada

París y Tokio.

La generación Z, que ha crecido con los videojuegos y los teléfonos móviles, ha ganado aptitudes cerebrales en lo que se refiere a la velocidad y los automatismos, en detrimento de otras como el razonamiento y el autocontrol, explica el profesor de sicología Olivier Houdé.

La generación Z, apresurada, pragmática, autónoma y testaruda. Esos 2 mil millones de jóvenes nacidos después de 1995, con Internet, están decididos a construirse una vida alejada de los códigos y de las aspiraciones de sus mayores. Sonmutantes, como los llaman algunos investigadores fascinados por su fusión con el mundo digital. Navegan en varias pantallas y están acostumbrados al todo, ahora mismo, en todas partes. Les resulta normal pagar mucho dinero por el teléfono inteligente más reciente, pero también conseguir de manera gratuita películas y música en la red.

Los códigos de los adultos les parecen desfasados; les gustan las marcas rebeldes y se informan, sobre todo, a través de las redes sociales, según comprueban estudios realizados en Europa y Estados Unidos por grandes compañías, como BNP y Ford, que quieren entender a sus futuros clientes. Esos jóvenes, de entre 13 y 20 años, se consideran abiertos de mente e innovadores, pero reconocen que son impacientes y testarudos.

 

La nota completa en:

http://www.jornada.unam.mx/2015/02/12/ciencias/a02n1cie

CENSURAARISTEGUI

Diferentes países han promulgado leyes o desarrollado programas con los que limitan o bloquean contenidos que circulas en las red. En un caso, por ejemplo, se castiga con cárcel difundir “información falsa” sobre el gobierno. México podría convertirse en otro país que legisla en el tema del internet, en estos momentos en los que las redes sociales viven un ‘boom’.

En los últimos años se ha incrementado el control de la información que circula a través de internet, sobre todo ante el ‘boom’ de las redes sociales.

Muchos países incluso tienen leyes que establecen límites para la publicación y difusión de contenido; en algunos lugares se puede terminar en la cárcel o se puede bloquear un sitio porque lo que contiene no es del agrado del gobierno en turno.

Así censuran la web en diferentes países: 

  • China: Desarrollaron una red de internet dentro de su plan llamado Gran Muralla Electrónica en la que tienen control absoluto de su contenido,  además tiene la colaboración del Consejo Supremo del Ciberespacio, Guardianes de la Revolución y un grupo de trabajo que evalúa y da categorías a los contenidos de grupos criminales. Tiene bloqueados sitios de relevancia mundial, como el buscador más famoso: Google.
  • Corea del Norte: Este es uno de los países en los que la censura contra el internet es sumamente severa, pues el servicio prácticamente no existe; el gobierno tiene total control de sus contenidos.
  • Rusia: El gobierno ejerce control sobre los contenidos que circulan en la red; han bloqueado sitios por atacar al propio gobierno.
  • Turquía: Aprobaron la Ley de Internet en febrero de este año, con lo que pueden bloquear cualquier sitio web sin una autorización judicial. Ya han hecho uso de esta ley con el bloqueo a Twitter y You Tube.
  • Irán: Continúan la lucha por el desarrollo de su red interna, denominada Halal Internet, la cual está desconectada de la red a nivel mundial, ya que desde ahí las autoridades pueden tener control absoluto del contenido.
  • Turkmenistán, Siria, Vietnam o Bahréin: En estos países las autoridades locales tienen el control de la mayoría de las infraestructuras que permiten la vigilancia de las redes de internet. En Vietnam, por ejemplo, se controla a través del Ministerio de Información y Comunicaciones.

 

LA NOTA CONTINUA EN http://aristeguinoticias.com/0904/mundo/censura-de-internet-en-13-paises-del-mundo-mexico-sera-uno-mas/

periodicos

No se trata de liberar la verdad de todo sistema de poder-esto sería una quimera, ya que la verdad es ella misma poder- sino de separar el poder de la verdad de las formas hegemónicas (sociales, económicas, culturales) en el interior de las cuales funciona por el momento.

Michel Foucault

Por Adán Chávez

 

Verdad y ciberespacio

A nivel mundial, el valor ético de “la verdad” ha funcionado por muchos años al periodismo impreso para argumentar a favor del espacio social que se le ha otorgado y que hace posible su existencia: ser el informador de las noticias que se generan en el entorno (próximo y lejano) y, otrora, el cuarto poder. Sin embargo, la importancia que tuvo este medio de comunicación ha ido mermando con la aparición de otros medios de comunicación, como el cine, la radio y la televisión, pero sobretodo en los últimos veinte años por la aparición de la Internet, el caso de México no es la excepción.

El estar informado “verazmente” implica básicamente para el lector llevar acabo una valoración de la noticia dándola por cierta. El consumo de noticias en el ciberespacio, junto con el cambio de sensibilización del consumidor de notas ante el uso de las ‘nuevas tecnologías’, han hecho que el concepto de “verdad” se metamorfosee y traslade los argumentos que la sostenían a un lugar diferente al que la hacía posible antes de la llegada de la digitalización al mundo.

La mayor parte de los principales periódicos que se publican en la Ciudad de México cuentan ya con un lugar en la Internet y se resisten a la desaparición de la forma tradicional que los materializa ante su posible público: el papel. El espacio virtual es uno de los factores que juega un papel preponderante en esta competencia por el(la) lector(a), que ayuda a la construcción de la “verdad” digitalizada, compartida y comentada. ¿De qué elementos se conforma el concepto de verdad en la prensa y de cuáles otros en el ciberespacio?, ¿la diferencia entre unos y otros contribuyen a la desaparición de los soportes físicos –el papel? ¿están desapareciendo los periódicos en México?.

Trailer de la película El reportaje (1953), de Emilio Fernández

 

Periodismo y ética

La historia de la ética en el periodismo es muy reciente si tomamos en cuenta que los antecedentes de los periódicos se remontan un siglo después del nacimiento de la imprenta de Gutenberg, al siglo XV.

Por otra parte, de acuerdo con Rivadeneira (1991):

El nacimiento de la Zeitungswissenschaft (periodismo) en el recinto universitario de Leipzig marca la culminación de un proceso gestado durante los últimos decenios del siglo XIX y el primero del XX. Por vez primera –fruto del talento visionario de Bücher y colaboradores- se planifico una disciplina científica basada en el material disperso sobre el periodismo, tanto en lo concerniente a laética, estética, sociología y economía de esta naciente materia universitaria.

Durante el siglo XX muchos países han generado su propios códigos de ética buscando establecer ciertos principios ontológicos del quehacer periodístico. Actualmente en México, de los más de tres mil medios de comunicación que existen sólo 30 cuentan con códigos de ética periodística, afirmaba en el 2009 Omar Raúl Martínez.

Según Barroso Asenjo (2011) en su propuesta para un código de ética periodística en España:

1. La primera obligación de todo periodista es el servicio a la verdad, de la forma mas objetiva, precisa y exacta posible en virtud del derecho natural que el público en general tiene a conocer la verdad.

Si bien Barroso Asenjo parece ser bien intencionado en el primero de los mandamientos para los redactores de información, aún desde la Universidad Complutense de Madrid, parece ingenuo al apelar no ya a la verosimilitud que propone en su Manual de Periodismo Carlos Marín (2004):

 En el periodismo, la verdad es la que puede comprobarse, la que se puede documentar, con la sola pretensión de que sea verdad periodística; ésta es más verosímil que cierta: el periodista transmite, informa, analiza hechos verdaderos en lo inmediato, pero no necesariamente ciertos.

 

… sino un mito, que casi da al término “verdad” un carácter religioso en periodismo y en la sociedad. Por lo que se mantiene una sustantivación a priori cuando en realidad el uso que se le da en la prensa es como adjetivo calificativo: “x información es verdadera”, con una connotación no sólo positiva sino que lleva a rastras su contraparte: la palabra mentira y la negatividad que la conlleva.

Al respecto el filósofo francés Michel Foucault (1992: 198) nos dice

La verdad es de este mundo; está producida aquí gracias a múltiples imposiciones. Tiene aquí efectos reglamentados de poder. Cada sociedad tiene su régimen de verdad, su “política general de la verdad”: es decir, los tipos de discurso que ella acoge y hace funcionar como verdaderos; los mecanismos y las instancias que permiten distinguir los enunciados verdaderos o falsos, la manera de sancionar unos y otros; las técnicas y los procedimientos que son valorizados para la obtención de la verdad; el estatuto de aquellos encargados de decir qué es lo que funciona como verdadero.

Tratar, por tanto, de apelar a una “verdad” alcanzable por parte del periodista será únicamente posible si cumple en su discurso noticioso con determinados mecanismos sociales que son los que legitiman o descalifican las enunciaciones, no dependiendo tanto de algún código de ética sino del marco contextual que lo rodea. Más adelante Foucault (Ibíd.: 199) continúa:

Por “verdad”, entender un conjunto de procedimientos reglamentados por la producción, la ley, la repartición, la puesta en circulación, y el funcionamiento de los enunciados.

La verdad está ligada circularmente a los sistemas de poder que la producen y la mantienen, y a los defectos de poder que induce y que la acompañan. “Régimen” de la verdad.

En la medida en que se profesionalizaron las carreras de periodismo y medios de comunicación en la institución universitaria el siglo pasado, se fueron perfeccionando las técnicas para la construcción de un discurso que, entre otras cosas, fuera “verdadero” y que cumpliera con los requisitos para aproximar a l@s lector@s a la sensación de sentirse verazmente informados. De hecho la creación de la fórmula de preguntas básicas, (atribuida a Melvine Stone de Associated Press) ¿qué?, ¿quién?, ¿cómo?, ¿cuándo?, ¿dónde? y ¿por qué? (Rivadeneira, 1991), forma parte de esto. Además, en la producción de un diario intervienen todo tipo de intereses, desde comerciales, pasando por los sindicales y por supuesto los políticos, los cuales influyen en la construcción de la noticia y de la generación de “lo verdadero”.

Trailer de Todos los hombres del presidente (1976), de Alan J. Pakula

 

A inicios de los años 70 en México, Granados Chapa (1981) señalaba en Excelsior

Lo primero que se ha de reconocer, a cerca de nuestra prensa, es que más que presiones estatales inmediatas, concretas, impide el ejercicio de la expresión libre una autocensura que casi nunca es legítima (pues la hay que tenga este carácter, cuando se finca en la prudencia y en la responsabilidad).

La razón de que esto ocurra así, es que la mayor parte de las empresas periodísticas de México son, antes que nada, negocios destinados a obtener ganancias o poder político, en vez de instituciones dedicadas a servir a la comunidad.

Y aunque el México del nuevo siglo dista mucho de aquellos años en que la relación de los periódicos y el gobierno donde iban agarrados de la mano, con contadas excepciones, la generación del discurso/verdad de la prensa sigue dependiendo de superestructuras que conforman la sociedad, llámense empresarios, iglesias, asociaciones civiles, partidos políticos, sindicatos, medios de comunicación, organismos internacionales, etc.

 

Lector, tecnología y verdad

Cada vez que se habla del número de lectores en México en las campañas prolectura, gubernamentales o de la iniciativa privada, se hace énfasis en el bajo índice de lectores de libros que hay, en los 2.8 libros per cápita que se leen al año (de acuerdo con la OCDE y la Unesco), el bajo número de bibliotecas públicas (una por cada 15 mil habitantes), en el lugar 107 de 108 que nuestro país tiene en las estadísticas de países con bajos índices de lectura (Sheridan, 2007), además de la vergüenza que las clases medias/altas “cultivadas” sienten al desgarrarse las vestiduras porque el grueso de la población no comparte su pasión por la lectura de libros. Leemos muy poco, independientemente de considerar que debemos que generar inercias para mejorar esta situación, creo que este es un factor que ha estado presente en la historia de nuestro país y que incidirá en la posible desaparición del periódico impreso. En los años 80 Manuel Buendía revelaba

a) Comparativamente a su población y a su desarrollo en otros órdenes, México tiene un bajo índice de compradores y lectores de periódicos. (No importa aquí analizar las causas; es simplemente un hecho incontrovertible. Las estadísticas internacionales pueden verse en la UNESCO)

b) Los principales periódicos existentes -con varios lustros de vida- han hecho tipos especiales de lectores y, lo que es mejor para tales publicaciones, cada una tiene un núcleo de fieles, que difícilmente se arriesgarán a dejar su periódico para irse con otro.

A casi 30 años de haberse publicado por primera vez, las palabras de quien fuera autor de la columna Red Privada (independientemente de la aparición de la Internet y los cambios que se generaron en el consumo de información), están vigentes. La lectura de cualquier tipo de texto impreso, sea periódico o libro, no es una actividad cotidiana en la mayoría de los habitantes de México. ¿Quiénes son los que consumen noticias en la red?, ¿cómo lo hacen?, ¿qué tanto se lee en estos espacios virtuales?, ¿qué edades tienen? ¿de qué manera se han modificado los consumos?

Es claro que hacen falta investigaciones serias que ayuden a dar respuesta a esas preguntas, pero sin pensarlo mucho sí podemos afirmar una diferencia elemental es el asunto táctil relacionado con el cuerpo. No es lo mismo la manipulación del objeto periódico por parte del sujeto (el tener que desplazarnos hasta el puesto más cercano para adquirirlo, la posición física que se adquiere al leerlo, incluso para guardarlo y los posibles dobleces que conlleva) que el acceso a la pantalla de la computadora, teclado, mouse y el ciberespacio desde el entorno de privado del hogar a la hora que se disponga, a las noticias y la cantidad de sitios que se quiera. Ahí ya hay un cambio en los comportamientos. No fue casual que la Unión Europea encargara a Pierre-Levy en 1997 el informe que ahora conocemos con el título de “Cibercultura”, que es una reflexión sobre el significado de los cambios que las tecnologías digitales y la world wide web estaba trayendo en las personas de esa zona del mundo, las modificaciones de conductas fue uno de los resultados.

Avance de la serie House of cards, primera temporada

producida por David Fincher

 

Las formas que han adoptado las empresas editoras de periódicos al tratar de no rezagarse ante los cambios tecnológicos de la época, han implicado la apertura de sitios en Internet, el servicio de descarga del diario en versiones digitales para dispositivos móviles, la generación de una hemeroteca digital; y en sus páginas web la presentación de noticias actualizadas a lo largo del día, la posibilidad de buscar una interacción con el usuario, que no sólo lee sino que también tiene la oportunidad de hacer comentarios sobre casi todos las noticias y artículos que se publican, y de compartirlas en las redes sociales; la convergencia de otros medios como el video y el audio generadas por el mismo periódico o por otro sitio.

Todos estos elementos infieren en la construcción del nuevo discurso, las mismas instituciones generadoras de información (gobiernos, empresas, iglesias, ong’s, partidos políticos) de todo el mundo, se han acoplado a los cambios tecnológicos y contribuyen desde sus trincheras virtuales a la construcción del imaginario donde la verdad se ha metamorfoseado, ha sido renovada desde los mismos lugares que otras épocas, pero tiene un nuevo miembro en “la mesa de redacción” que la genera: el usuario.

Trailer de la película El periódico (1994), de Ron Howard

 

Las nuevas formas han generado conceptos como el de “cultura participativa” en donde el usuario tiene un lugar central, Jenkins nos dice

El término “cultura participativa” contrasta con nociones más antiguas del espectador mediático pasivo. Más que hablar de productores y consumidores mediáticos como si desempeñasen roles separados, podríamos verlos hoy como participantes que interaccionan conforme a un nuevo conjunto de reglas que ninguno de nosotros comprende del todo. No todos los participantes son creados iguales. Las corporaciones, e incluso los individuos dentro de los corporativos, ejercen todavía un poder superior al de cualquier consumidor individual o incluso al del conjunto de consumidores. Y unos consumidores poseen mayores capacidades que otros para participar en esta cultura emergente.

Independientemente del grado de influencia que el usuario tiene en las páginas informativas, antes no contaba con nada, hoy -mucho o poco- su voz se hace escuchar.

 

Conclusiones

Los consumos de información noticiosa han cambiado sustancialmente con la llegada de las tecnologías digitales. La desaparición del periódico impreso vive sus últimos años ante la aparición de consumidores de noticias más participativos, que han encontrado en las formas que en el ciberespacio se proponen, una forma de contribuir en la construcción del discurso.

La verdad que se enuncia en los códigos de ética periodística no es más que una etiqueta que: a) busca seducir a los lectores, convencerlos de la fidelidad de la información, b) a los reporteros, periodistas y demás personal que labora en los periódicos, de que trabajan teniendo como tótem una verdad que es única, y c) contribuye al imaginario social y al sistema de creencias de cada lugar en que se invoca.

La prensa impresa en nuestro país padece de los mismos vicios y enfermedades que el resto del mundo, la reciente globalización ha acelerado los tiempos y le ha aproximado tecnologías de primer mundo que ayudan al traslado de información a las plataformas digitales. La verdad también se reconfigura en el medio periodístico nacional e intenta colocar en su avatar del ciberespacio todas su capacidades y fuerzas discursivas, pero también ha adquirido nuevas y ventajosas características que la hacen más atractiva y fuerte. El periódico terminará su ciclo en los años que vienen, indudablemente se resistirá a dar su último suspiro, luchará por sobrevivir al lado de quienes viven de esa industria editorial (informadores, distribuidores y vendedores) pero terminará por ceder al cambio. Lo analógico entregará las últimas llaves de la casa al espacio virtual.

Trailer de la película Ciudadano Kane (1941), de Orson Welles

 

Referencias

– Barroso, Porfirio. “Códigos de deontología periodística: análisis comparativo”, Universitas, Revista de Ciencias Sociales y Humanas, Universidad Politécnica Salesiana del Ecuador, 141-176, julio-diciembre 2011, No. 15, 36 páginas.

– Buendía, Manuel. Ejercicio periodístico. Fundación Manuel Buendía, México, 1996.

– Foucault, Michel. Microfísica del poder. Las ediciones de La Piqueta, Madrid, 1992.

– Granados Chapa, Miguel. Excelsior y otros temas de comunicación. El Caballito, México, 1980.

– Jenkins, Henry, Convergence Culture. La cultura de la convergencia de los medios de comunicación, (Barcelona), Paidós, 2008.

– Lévy, Pierre. Cibercultura. La cultura de la sociedad digital. Anthropos-Universidad Autónoma Metropolitana, México, 2007.

– Marín, Carlos. Manual del periodismo. Grijalbo, México, 2004.

– Rivadeneira Prada, Raúl, Periodismo. La teoría general de los sistemas y la ciencia de la comunicación, México, Trillas, (1977) 1991.

 

INTERNET

http://www.periodistasenlinea.org/modules.php?op=modload&name=News&file=article&sid=12768&mode=thread&order=0&thold=0, con fecha 4 de junio de 2009, consultada el 30 de marzo de 2014.

http://www.letraslibres.com/revista/columnas/la-lectura-en-mexico1, abril de 2007, consultada el 30 de marzo de 2014.

www

El 12 de marzo de 1989, el investigador británico Tim Berners Lee describió en un informe para el CERN el protocolo para la transferencia de hipertextos, lo que un año después sería la World Wide Web.

Las impronunciables tres W que preceden a la mayoría de direcciones de Internet nacieron ahora hace justo 25 años. Su inventor, un nombre ya mítico, fue Tim Berners-Lee; y, por una vez, el lugar a este lado del Atlántico, concretamente en una oficina del edificio número 31 del Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN), cerca de Ginebra.

Berners-Lee no inventó Internet. La red global se diseñó a mediados de los 70 y empezó a funcionar oficialmente en 1983, fruto de un proyecto de origen militar. Internet es básicamente hierro: Enjambres de ordenadores conectados entre sí, que comparten un protocolo o normas de conexión: Algo así como la lingua franca que les permite entenderse unos con otros. Y gracias a eso pueden ofrecer ciertos servicios como el correo electrónico o la transferencia de datos.

La Web, así, con mayúscula, en cambio, es intangible: La componen documentos, imágenes, sonidos repartidos por todo el mundo… Se estima que su volumen puede estar por los 1.5 zettabytes. Y aumentando, de minuto en minuto. El prefijo zetta implica un uno seguido de 21 ceros… Por encima de él solo queda definido el prefijo yotta (24 ceros). Después, habrá que inventar nuevas palabras

“Propuesta vaga pero emocionante”, escribió su jefe de departamento cuando le presentó el proyecto

El propio Berners-Lee describe ambos (Internet y la Web) como millones de elementos conectados entre sí. Pero mientras que en Internet son ordenadores conectados por cables y otros medios físicos, la Web es mucho más abstracta: una telaraña de información, en la que las conexiones son los enlaces de hipervínculo. Cada vez que, en su PC, usted hace clic sobre una palabra subrayada, que le conduce a otra página, está utilizando una de esas conexiones.

La idea de la Web no fue fruto de una repentina inspiración. Berners-Lee había empezado a trabajar en el CERN en 1980. Allí trabajaban entonces unas 10.000 personas, diseminadas por muchos centros, que se comunicaban entre sí por los únicos medios disponibles: Simple correo electrónico o envío de ficheros.

LA NOTA CONTINUA EN:

http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2014/03/11/actualidad/1394554623_973239.html

fleon

* Fueron creados hace 32 años por Scott Fahlman; ahora son lingua franca
* Parecerán torpes e infantiloides, pero en la era de los quick-clicks y los mensajes instantáneos sirven para comunicarnos en una forma que va un paso más allá de lo puramente textual

Tal vez los lectores no conocen al profesor Scott Fahlman, de la Universidad Mellon Carnegie de Estados Unidos, pero, les guste o no, ese experto en computación cambió el cableado mental de todos nosotros. En 1982 estaba escribiendo en el tablero de avisos de una universidad especializada en electrónica y se le ocurrió un comentario en broma acerca de un elevador en el campus. Para que nadie creyera que era una advertencia de peligro real, terminó su letrero con un 🙂 y sugirió que sus colegas hicieran lo mismo. También promovió 😦 como signo de seriedad.

En cuestión de días el símbolo dos puntos-guión-paréntesis se había extendido por el campus, y en un mes había incursionado en la Universidad de Stanford, montado en un mensaje de correo electrónico. Treinta y dos años después, los emoticones son tan ubicuos en línea como Cara Delevingne. Fue como en los días de los barcos de vela, cuando los exploradores llegaban a una nueva isla, se iban y dejaban una colonia de ratas, señala Fahlman. Al extenderse la Internet, también se propagaron las caritas sonrientes.

CONTINUA EN http://www.jornada.unam.mx/2014/02/21/espectaculos/a11n1esp

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Son 6 millones de estudiantes los que actualmente están tomando alguna clase en Coursera, un centro de educación en línea gratuita. Para tener una idea: es el equivalente a casi  20 veces el alumnado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) durante todo el 2013.

Esta “universidad” de los nuevos medios y su legión de estudiantes nos recuerdan que en Internet, además de la comunicación, también es importante el crecimiento personal.

Si bien los posgrados en línea son cada vez más comunes, hay muchas otras modalidades de estudio que han emergido recientemente.

En parte, esto se debe a la flexibilidad que permiten dos propiedades de la Red: la comunicación instantánea e interactiva (como en conferencias, chats, ejercicios y redes sociales) y la administración de contenido (archivos, calendarios, gestión de publicación y roles de usuario).

Estas fuerzas “opuestas” coinciden en la nueva oferta educativa. Nos permite no solo hablar de distintos niveles, sino también de distintos ritmos. Ahora hablamos de MOOCs (cursos masivos en línea), de webinars (seminarios en Web), de cursos “certificados” en línea y también de apps que enseñan.

Los estudiantes tienen la posibilidad de escoger la guía puntual de un profesor, de aprender junto con una comunidad, o bien, sin ninguna agenda, de poder hundirse en las lecturas y ejercicios siguiendo sus propios tiempos.

La nota continúa en:
http://www.reporteindigo.com/piensa/sustentabilidad/harvard-un-click-de-distancia